31 de marzo de 2011

Cambios

Esta mañana, al descargar las fotos de la cámara, he encontrado un par de ellas que hice mientras vacíabamos nuestra casa de sus muebles para prepararla para vosotros. No soy una persona nostálgica, sobre todo en lo que a las cosas se refiere, y realmente no sé ni por qué las hice pero aquí están y ¿por qué no compartirlas? La mayoría no sabréis que estuvimos alquilando esta misma cabaña durante unos años hasta que la peque tuvo un año y medio.

Después las circunstancias cambiaron y lo que había sido una casa de alquiler se convirtió en nuestra propia casa durante más de cinco años. La llenamos de muebles, de perritos alrededor (y no tan "itos") y de otro niño. Aquí se han escuchado risas, alguna que otra lagrimita, muchas buenas y alguna mala noticia... en fin, la vida. Pero fundamentalmente hemos sido felices.

Si alguna vez habéis buscado casa para comprar, habréis notado que hay casas "neutras", otras que te gustan desde el principio aunque no sean lo que buscas, y otras que repelen, parece que dan yu-yu. Espero que ésta conserve las risas del último día que la tuvimos ocupada con la fiesta de cumpleaños de la peque. Todavía no habíamos descolgado la decoración cuando ya casi sólo quedaba un "feliz cumpleaños" y la cesta que los perros pequeños usaban en las tardes de invierno para echar la siesta.

Este salón ha sido poco menos que un parque de atracciones para los niños. Muchas veces la vida no es más que lo que nosotros mismos hacemos de ella y lo que en principio fue malas noticias e impotencia se convirtió en columpios colgados del techo, ruedas de camión, túneles para esconderse, piscinas de bolas.... No, no, no, no, no nos hemos vuelto locos ni somos unos excéntricos, sólo son cosas para las terapias del peque. Los pobres perritos a veces preferían estar fuera a pesar del frío ante los chillidos y las carcajadas de los niños. Esperamos que algo de toda esta alegría quede por sus paredes y os ayude a pasar unos días felices en nuestra casa.

Las circunstancias volvieron a cambiar y pensamos ¿qué mejor manera de rellenar el gran boquete que las terapias habían hecho en los ahorros, que haciendo lo que tanto disfrutamos hace unos años? Y aquí estamos de nuevo, cambiando pósters de Tiana y el sapo por cuadros formales y sofás-cama. Eso sí, puede que los muebles sean mucho menos divertidos que la mesa verde para hacer deberes o el columpio rojo que pululaban por nuestro salón hace unos días, pero el cariño sigue siendo el mismo.