23 de mayo de 2012

Descubriendo la flora

Una de las ventajas de tener perro, es que, independientemente de vivir en el campo o en la ciudad, siempre agradecen las caminatas. Y aparte de los consabidos buenos efectos sobre la salud, la nuestra y la de ellos, a mí me permiten disfrutar de uno de mis hobbies preferidos: ver plantas. Lo reconozco, puedo pasarme los minutos mirando una florecilla de escasos milímetros y apreciando hasta los más mínimos detalles mientras el pobre Don tira de la correo sin demasiado éxito.

Así que he decidido poner mis manías a disposición del disfrute de quien quiera leer mis posts y voy a ir enseñándoos las flores silvestres que crecen por los alrededores de cualquier casa asturiana con el simple propósito de que los que vivís en la ciudad o en zonas áridas babeéis a gusto y no podáis resistir el acercaros hasta aquí a visitarnos.

Son muchas las flores que llevan apareciendo desde el mes de febrero. Unas destacan en el prado orgullosas y altas:

Aquilegia vulgaris (aguileña, aquilegia)
Otras hay que buscarlas con cuidado si no quieres perderlas entre la maleza:

Campánula rapunculus (rapónchigo)

Y otras aparecen detrás de la hierba cuando estabas intentando fotografiar otras supuestamente más interesantes:


Una de las 21 especies de verónicas (ni idea de cuál)

Pues con éstas voy a intentar ir poniéndoos una diferente cada vez que salga con los perros para ver si os voy contagiando la afición.