17 de julio de 2014

Gracias


Hacéis bien en poner esa cara porque esta última semana en la cabaña ha sido un poco desastrosa (nada que ver con esta parejita tan encantadora), hemos visto el beneficio de la semana irse en tintorería y sustitución de ropa de cama. La realidad es que entendemos que las casas que no admiten animales por unas ciertas convicciones, en situaciones como esta tiran la toalla y es una pena porque los accidentes ocurren y el problema como siempre reside en los adultos que lejos de comportarse como tal, escurren el bulto y no se responsabilizan de sus compañeros peludos.

Pero el caso es que durante todos estos días Josemari y yo no hacíamos más que recordar unos y otros que habéis pasado por aquí,












hemos tenido desde los que habéis venido con un miserable chuchín que sólo Dios sabe de dónde sacaba tanto pelo que regalarnos, hasta auténticas jaurías de 9 miembros que al marchar nos provocaba risa porque yo literalmente hacía mi misión encontrar pistas de que en la cabaña habían entrado perros sin apenas éxito,


,

desde la más pura definición de chuchus ibéricus hasta las razas más puras,

  

incluso alguna muy pequeña incursión de hurones y conejos.

  

La característica común a la inmensísima mayoría de los casos (aparte del pelo, benditos sean los aspiradores sin bolsa), incluídos por supuesto los que habéis venido sin perros, es que habéis cuidado de nuestra casina con el mismo cariño con que nosotros os la hemos ofrecido.



 Y se nos ha ocurrido pensar que en todo este tiempo no os hemos agradecido nunca el cuidado que habéis puesto en devolvérnosla en buen estado y en regalarnos con vuestra presencia y la de vuestros compañeros babosos y peludos.




Así que, desde lo más profundo de nuestro corazón:

Gracias